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La rica gastronomía aragonesa, forjada por el legado de los distintos pueblos que han pasado por esta tierra, conserva la identidad propia de una cocina regional que desde siempre se ha provisto de los productos que le ha brindado su campo.

Incorporando un amplio directorio de productos, se fundamenta en guisos populares que varían en función de la zona. Verduras, legumbres, carnes o pescados, componen el credo de una cocina que no ha olvidado los sabores que durante décadas han borboteado en sus cazuelas y pucheros.


En
OLIETE es posible disfrutar de todos estos placeres gastronómicos. Podemos comenzar con un buen almuerzo basado en la repostería del lugar, unos 'bolletes', un trozo de roscón acompañado por un buen zumo, una pieza de fruta, un café. Puedes encontrar esta bollería autóctona en los hornos de la población.

Antes de la comida no está de más preparar el estómago con un aperitivo en cualquiera de los tres bares de OLIETE, no faltan olivas o salmueras, ni embutidos, ni la particular forma del lugar para preparar las tapas más típicas (almejas, berberechos, anchoas, calamares...). No hay que pasarse, dentro de un 'momentico' nos vamos a comer.


En los dos restaurantes de OLIETE encontraremos un esmerado servicio y, como no, los platos más típicos del lugar: judías blancas, pintas, borraja, espárragos con jamón, patatas a lo pastor, garbanzos guisados, codorniz o perdiz escabechada, ternasco al horno, a la brasa, adobo de cerdo, pollo al chilindrón, conejo a la baturra...

Todo preparado siempre con
verduras, hortalizas, legumbres, carnes... y sobre todo con el aceite virgen de oliva, que se producen en el lugar.

Se puede acompañar la comilona con un buen
vino aragonés, a elegir entre sus cuatro D.O. o el 'vino de la casa', en algunas ocasiones de cosecha de la zona, y de buena calidad.

A aquellas personas muy activas (que a las seis de la tarde sienten un cosquilleo en el estómago), siempre les queda el consuelo de la
merienda (para hacer camino hasta la cena). A lo mejor es el momento de probar el famoso 'Jamón de Teruel', la sabrosa longaniza, eso y unas olivas con 'tomatico' y pepino pueden redondear una buena merienda.

¿Alguien quiere cenar? Lo mejor será aprovechar las buenas verduras y hortalizas de la zona, guisadas, asadas, un caldo, una buena ensalada, algo ligero... Incluso un buen 'té de roca' para cerrar la jornada gastronómica.

Pero vamos, para aquellas personas 'insistentes' ahí quedan nuestros típicos, sabrosos y completos platos de la tierra. Allá cada cual con sus sueños...
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