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La Guerra Civil en Aragón
 
LA OFENSIVA QUE NO LLEGÓ A ZARAGOZA  

El 25 de Agosto de 1936 el ejercito republicano realiza una ofensiva sobre Zaragoza que logra sobrepasar las líneas enemigas de Belchite el 3 de septiembre, pero cuando las fuerzas de las divisiones 28 y 25 se dirigían a la ciudad, el avance quedó paralizado a 'tiro de cañón'.
Mientras tanto, el norte caía definitivamente en manos del ejército sublevado, y el suministro bélico de la República comenzaba a depender exclusivamente de los pocos envíos de la
URSS, bloqueados por la política de 'no intervención' de las potencias europeas. Por el contrario, en apoyo de los militares sublevados acuden los ejércitos fascistas de Hitler y Mussolini, y esta ayuda resulta decisiva para el desenlace de la contienda...
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Lucha en las calles de Belchite.

LA BATALLA DE TERUEL  

En diciembre de 1937 el ejército sublevado estaba a punto de atacar Madrid desde la zona de Guadalajara, y el ejercito Republicano organiza un ataque para tomar Teruel y desmontar esta ofensiva sobre la capital de España. Y lo logró, en una de las batallas más duras de la Guerra Civil, pero tras la conquista de la ciudad no se hizo nada por reforzar sus defensas, y las agotadas tropas que la habían conquistado poco pudieron hacer ante el contraataque de los sublevados, que vuelven a tomar Teruel. Durante 1937 se libran crudas batallas en el centro y el levante del país. El asedio y la heroica resistencia de Madrid animan a las fuerzas de la República, pero los crecientes desacuerdos y hasta claros enfrentamientos entre los grupos que componen las fuerzas de choque de esta, anarquistas, socialistas y comunistas, van a ser determinantes para que la Republica empiece a ser la clara perdedora de la contienda.
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'Reconquistado' Teruel por las tropas sublevadas, a principios de 1938 su ejercito decide el avance por la zona sur del Ebro, con la intención de aislar a Catalunya del Levante, y tomado este cortar el acceso de Madrid al mar. En las cercanías de OLIETE, el general Aranda y el cuerpo de ejercito sublevado de Galicia se dirigen al frente de Vivel del Río y Armillas, para llegar a Hoz de la Vieja el 10 de marzo de 1938, y más tarde ocupar las vecinas localidades de Josa, Alcaine y Obón, uniéndose a las avanzadillas de las tropas italianas de los generales Berti y Gambara, que habían tomado Cortes de Aragón y Muniesa.

El frente atacado estaba guarnecido sólo por una parte del
XII Cuerpo de Ejército de la República. El resto de aquel frente lo defendía parte del XXI. En retaguardia se hallaba el XVIII, en reorganización, y las reservas locales del Ejército de maniobras estaban situadas aún en el Maestrazgo y en Teruel, cubriendo los accesos a Levante. A causa de esta mala organización de tropas, el frente fue totalmente hundido durante los tres primeros días de ofensiva, la mayor parte de sus unidades resultaron deshechas, y las reservas llegaron tarde para contener la penetración de las fuerzas motorizadas enemigas.

El 11 de marzo entraban en OLIETE las tropas franquistas del Cuerpo de Ejercito de Galicia, a las que se les unió la 4 División de Navarra. Los cañones de artillería, antiaéreas y nidos de ametralladora instalados en el pueblo y sus alrededores de nada le sirvieron a las tropas republicanas ante la superioridad de las fuerzas sublevadas, que contaban con tropas de caballería motorizada, y sobre todo el resguardo de la aviación fascista. El 15 de marzo, en el espacio que media entre Caspe y Calanda no había una sola unidad republicana organizada. Una vez alcanzada por el enemigo la línea Caspe-Alcañiz, el 23 de marzo inició su avance en dirección a Bujaraloz, Fraga y Lérida.

Con la llegada de los sublevados a
Vinaroz, el 15 de abril quedaban cortadas las comunicaciones entre Levante y Cataluña. El frente quedó estabilizado en una extensa línea que iba de la frontera francesa, al norte de Seo de Urgel, y se deslizaba hacia Tremp, Balaguer, Lérida, inmediaciones de Mequinenza, Flix, Mora de Ebro, y de allí, siguiendo el cauce, hasta Tortosa y el Mediterrráneo. La República había perdido todo Aragón y gran parte de Cataluña, y seguiría la presión de los sublevados hacia Levante. El 23 de junio de 1938 los sublevados llegan a Castellón, partiendo en dos el territorio republicano.
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LA BATALLA DEL EBRO  

Aislada Cataluña de Valencia y Madrid, las tropas republicanas inician la ofensiva del Ebro, con el objetivo de distraer la atención de los ejércitos de Franco que se dirigen hacia Valencia. Las fuerzas republicanas se componen de las divisiones 44, 3, 42 y 35 en el área norte, de la 11 y la 46 en la zona central, y la 45, 135 y 151 por el sur. Enfrente, las divisiones franquistas 13, 50 y 105 protegen la otra orilla del Ebro de sur a norte. Las tropas republicanas comenzaron una ofensiva cruzando el río en un frente de 65 kilómetros entre Mequinenza y Amposta, y lograron en dos días un importante avance de 50 km. en las líneas enemigas, pero la contraofensiva de los sublevados dio lugar a una lucha encarnizada con constantes avances y retiradas.

En
Gandesa se producirá el inicio del definitivo contraataque franquista, a base de constantes bombardeos aéreos a cargo de la aviación alemana y un permanente castigo artillero. Más de mil toneladas de explosivos cayeron sobre las líneas republicanas, que hubieron de replegarse con el río Ebro a sus espaldas. La apertura de los embalses subió el nivel de las aguas del río, lo que hizo aún más penosa la retirada de las castigadas tropas. Este fue el caso de los pantanos del Congosto y de la Cueva Foradada de OLIETE, cuyas aguas fueron soltadas una y otra vez.

Hasta primeros de agosto, los enfrentamientos se caracterizaron por su ferocidad. Entre septiembre y octubre de 1938, aun se combatió entre
Gandesa, Villalba de los Arcos y Corbera del Ebro. La artillería y la aviación franquistas soltaron miles de toneladas de bombas sobre la línea de frente republicano, permitiendo un muy lento avance de las tropas. Finalmente, el 15 de noviembre, los escasos efectivos del XV Ejército republicano cruzaron el Ebro definitivamente en retirada, a la altura de Flix. Atrás quedaba una batalla de 116 días con un balance de miles de muertos entre ambos bandos.

La batalla del Ebro fue la última ofensiva republicana.
Tras su pérdida, la guerra se convirtió en un constante repliegue del diezmado ejército republicano, permitiendo el avance de los sublevados hacia Barcelona y Madrid. El 26 de enero cae Barcelona tras un terrible asedio de bombardeos desde mar y aire. Girona cae el 4 de febrero. Esto supone el fin de la resistencia catalana y deja a la República tocada de muerte. El 28 de marzo cae Madrid tras una heroica defensa.

El 1 de abril de 1939 termina la Guerra Civil, y a los más de 200.000 españoles y españolas muertos en combate habrá que añadir los más de 10.000 muertos en bombardeos, más de 100.000 muertos por enfermedades, hambre, frío...
España esta desangrada, y bajo el mando del general Franco.
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