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| España prepara una Guerra Civil |
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Convencida de que al atraso español se puede superar mediante un buen sistema de enseñanza educativo, la República, ya bajo la presidencia del elegido Manuel Azaña, sustituye los métodos y profesores de enseñanza religiosos por un sistema destinado a impartir una enseñanza no dogmática y encaminada a formar la elite necesaria para modernizar España. También aborda una nueva política laboral, que se traduce en esperanzas de mejoras para los trabajadores... y desagrado empresarial. Al mismo tiempo, se empeña en la espinosa tarea de renovar el Ejército y para empezar clausura su Academia General Militar. Los militares 'africanistas' (entre ellos Franco, destinado a Baleares) soportan con disgusto los envites de la República, y convencidos de su condición de salvadores de la patria, revestidos del antiguo orgullo castrense, estos oficiales aguardarán el momento oportuno de devolver el golpe a la República. La mayor urgencia social de la República, no obstante, radicó en la reforma agraria, y para ello aprobó una ley que expropiaba tierras a caciques y terratenientes, y las repartía entre los campesinos con propuestas de explotación colectivas o individuales de laboreo. Estas reformas se detienen con los gobiernos de Alejandro Lerroux, y entonces los sindicatos anarquistas, partidarios de la reforma y la acción social, desencadenan en repetidas ocasiones huelgas revolucionarias en Catalunya y Andalucía (donde el alzamiento de los braceros de Casas Viejas es reprimido con el asesinato a sangre fría de una docena larga de campesinos). Política, social y económicamente, en el año 1933 la República pasa por sus peores momentos, y ante la radicalización de la situación se advierte un ascenso imparable de la derecha reunida en el partido Cedade. Al mismo tiempo, José Antonio Primo de Rivera funda Falange Española, partido declaradamente anti-republicano y empapado de un violento nacionalismo español. |
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En las elecciones generales de noviembre de 1933, el revuelo social, el desencanto del reformismo 'azañista', y la desmembración de las izquierdas que se presentan por separado, dan un giro al rumbo de la República con el triunfo de la derecha. El nuevo gobierno arremete contra las reformas y el descontento se adueña de la calle: los sindicatos declaran la huelga en Zaragoza y promueven movilizaciones en el campo. La continua radicalización del gobierno en manos de Cedade y el aumento del nazismo en Europa acrecientan los temores de las izquierdas, y en noviembre de 1934 las ejecutivas socialistas y ugetistas cursan a España entera la orden de huelga general. En Catalunya, el presidente de la Generalitat, Lluis Companys, proclama el estado catalán dentro de la República Federal, pero este acto es sofocado por las tropas del General Batet con un balance de 46 muertos, la suspensión de la Autonomía, y la detención de Companys, que más tarde sería fusilado. En Asturias, la huelga general se convierte en declarada rebelión de la Alianza Obrera que controla la cuenca minera y se apodera de Oviedo y las fábricas de armas. Desde Madrid el general Franco dirige las operaciones para aplastar la insurrección y el 'ejercito africano' enviado sofoca en sangre la rebelión de los obreros asturianos. Frenado el movimiento revolucionario más amplio de la historia de España, la represión se extiende a todo el país e ingresan en las cárceles más de 30.000 personas, se limitan las actividades de los partidos y se establece la censura previa. Pero el deterioro institucional del gobierno, al verse salpicados en escándalos financieros diversos personajes políticos de la derecha, provocaría la convocatoria de elecciones anticipadas en febrero de 1936. La izquierda había aprendido de su anterior derrota y años de oposición, y unida en un arrollador Frente Popular que aglutina a izquierdas, fuerzas progresistas, y descontentos con la situación, conquista el poder. La situación es explosiva, animado por la necesidad el pueblo invade tierras en Salamanca, Extremadura y Andalucía, de nuevo arden los conventos en revancha por la actitud servil de la Iglesia con los anteriores gobiernos de derecha. En respuesta la Falange se especializa en violencia callejera y se convierte en un peligro para el Frente Popular. Entre continuos altercados y escaramuzas, es asesinado Calvo Sotelo, líder de la derecha parlamentaria, y aprovechando el efecto moral de esta muerte los generales levantiscos deciden que ha llegado su hora... > |
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