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| SIGLO XIX (1.831-1.899) >> Carlistas e isabelinos, todos pasan por Oliete |
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Durante la llamada época de la 'Restauración', Aragón conocerá varios hechos importantes entre los que destaca la primera de las Guerras Carlistas, especialmente en el Maestrazgo turolense. Esta guerra además de un conflicto dinástico entre los 'carlistas', partidarios del hermano de Fernando VII, y los 'isabelinos' defensores de Isabel, hija del citado rey y subida al trono tras la derogación de la Ley Sálica (que impide el acceso de las mujeres al trono), fue también el enfrentamiento de dos ideologías distintas: el absolutismo de los carlistas frente al liberalismo de los isabelinos. Amplias zonas de Aragón apoyaron el carlismo frente a la ciudad de Zaragoza que se declaró liberal e isabelina. El comandante general del Bajo Aragón instaló su cuartel general en Cantavieja y consiguió aglutinar a los partidarios carlistas para realizar ataques a Alcañiz y Caspe. > |
| El año
1834 dos jefes carlistas, Cabrera y Carnicer, se refugiaron en los pinares que hay entre Alloza y
OLIETE tratando de eludir a las tropas de la reina. Cerca de
Muniesa las tropas carlistas bajo el mando de Quílez y Cabrera se enfrentarán a las tropas isabelinas comandadas por Noriega. En agosto de 1835 las tropas carlistas, entre cuyos líderes de la zona destacaba el olietano Ramón Royo Lisbona, 'El chepa', incendiarán los archivos del Ayuntamiento de OLIETE para evitar que caiga en manos de los isabelinos. El año siguiente, en plena derrota de los carlistas, la iglesia parroquial de la villa se convierte en hospital y cuartel del ejercito isabelino. El 20 de agosto de 1837, Carlos V atravesaba OLIETE camino de Herrera, donde se encontraba su cuartel general. En 1840 terminaba en Aragón esta primera Guerra Carlista con las ofensivas de los ejércitos isabelinos al mando de Espartero y O'Donnell sobre los últimos reductos carlistas de la zona: Segura, Castellote, Aliaga... Para OLIETE las consecuencias de esta guerra fueron desastrosas: numerosas muertes por fusilamientos y venganzas, a lo que hay que añadir el ataque de cólera de 1834 que acabó con la vida de cerca de 100 habitantes. Las casas de la villa de OLIETE quedaron aún más vacías de lo que estaban tras la marcha de los hombres jóvenes a la guerra. |
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Años antes, la Constitución de las Cortes de Cádiz de 1812 había abolido los 'señoríos', pero el regreso de Fernando VII como monarca absoluto declaró nulos y sin valor todos los decretos de la Constitución. También derogó las disposiciones que sancionaban los privilegios del clero, y restableció la Inquisición. Bajo la mirada protectora del rey, la Iglesia inició una peculiar cruzada contra 'una época de desorden y crímenes' y la 'disolución de las costumbres'. Muchos eclesiásticos se convirtieron en delatores de los liberales, mientras el restaurado 'Santo Oficio' se dedicaba al control de la prensa. A la muerte del monarca la Iglesia se vio en la encrucijada de tomar partido por los carlistas (conservadores) o isabelinos (liberales). Los eclesiásticos más conservadores se aliarían con los carlistas, sobre todo en el País Vasco, Aragón, Catalunya y Valencia. La Iglesia pagará la consecuencias de esta posición conservadora y distante del pueblo, y las penurias de la guerra que sufre este darán paso a un serio anticlericalismo, que tendrá su punto álgido en 1834, cuando a los exacerbados discursos del Parlamento le sucedan las 'teas populares' en la capital, Aragón, Catalunya y Murcia. En Madrid pierden la vida ochenta religiosos, en Barcelona veintiséis edificios eclesiásticos son pasto de las llamas... |
Para aplacar al pueblo descontento, en 1836 Mendizabal pone en marcha las leyes desamortizadoras, que supusieron la expropiación de gran parte de los bienes de la Iglesia y la secularización del clero. El territorio aragonés estaba ya subdividido en tres provincias, Zaragoza, Huesca y Teruel, con los mismos límites que en la actualidad; en este territorio se subastaron 38.055 fincas, por un valor de 11.308.936.507 reales. Numerosos monasterios quedaron a partir de esos momentos abandonados, pero empezaba una nueva fase en la historia de España: el triunfo de la burguesía, compradora de tierras desamortizadas, y que a lo largo de las siguientes décadas se consolidará como una gran fuerza política y económica. |
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En OLIETE, la
Ley de Desamortización afectó a los bienes de la
Parroquia y de los mercedarios del
Convento del Olivar, además la Iglesia cobraba en dinero varios censos de importancia que con la ley se vieron suprimidos.
VER DOCUMENTACIÓN
>> Hoy estas tierras pertenecen a 'los villanos' o al municipio, pero en 1849, a pesar de la Ley de Desamortización y la 'definitiva' abolición del absolutismo, OLIETE aún 'pertenecía' a Joaquín Rebolledo de Palafox (señor de la villa, hijo del afamado Teniente General Luis Rebolledo de Palafox) quién reclamó un tributo con el nombre de 'Dominicatura', y así el gobernador de Teruel envió un oficio al Ayuntamiento de OLIETE obligando al pago de las pensiones del señor, que ascendían a 13.000 reales. Al morir este sin dejar descendencia, el 'señorío' pasa a manos de su hermano Luis. En 1879 se formaliza la escritura por la que los bienes del 'señorío' de OLIETE pasan a manos de su hija María Pilar. Durante esta etapa, de nuevo la guerra (tercera Guerra Carlista, 1872-1876), volvería a dejar una triste huella en la zona. Para OLIETE y los pueblos vecinos, este tercer enfrentamiento supuso el abandono y la absoluta miseria, resultado de los cuantiosos gastos militares y las fuertes contribuciones a las que se veían sometidos los vecinos. Enfrentamientos en OLIETE, la Portillada y otros lugares del término se sucedieron sin cesar. Rondas y partidas carlistas dominaron OLIETE la mayor parte de la guerra. La ronda del 'El Chepa', 'Pericón', Fabián Royo y el batallón de Pallés estaban entre las más conocidas de la comarca. Terminada la guerra el estado de OLIETE era lamentable, hasta el punto que se rebajó de forma importante el cupo de contribuciones que tenía marcado el Ayuntamiento. Sin embargo, fue durante el periodo de estas Guerras Carlistas, cuando el ingeniero León Cappa acomete las obras del Pantano del Congosto, a 9 kilómetros de OLIETE. Enfrentándose a los problemas propios de la guerra, en septiembre de 1857 inicia las obras costeándolas personalmente para luego amortizarlas con un canon de utilización. Tras abrir el túnel de desviación abandonó la construcción, que fue reiniciada en 1872 por la Comunidad de Regantes de Hijar. A finales de siglo se terminan las obras de este antiguo y bonito pantano del río Escuriza, situado junto al pinar de la Codoñera, donde confluyen los términos de Crivillén, Alloza, y OLIETE. El año 1841 también se inicia la construcción de la Casa de la Villa en la actual plaza del Ayuntamiento. Y también alrededor de 1830-40 se construyó el primer molino 'moderno' de aceite en OLITE, al que en 1852 se le añade la primera prensa. En 1864 se restaura y amplía la ermita de la Virgen del Cantal, y el año 1877 se inaugura en OLIETE el primer alumbrado público de petróleo. |
Al mismo tiempo Aragón iniciaba un tímido pero importante progreso técnico: en 1854 se instala el primer telégrafo que comunicará Zaragoza y Barcelona, y se extiende la red eléctrica por Aragón, en 1861 se inaugura el ferrocarril Zaragoza-Barcelona, en 1864 llega el ferrocarril Madrid-Zaragoza-Alicante que enlaza la línea con Barcelona, en 1872 se celebra en Zaragoza el II Congreso Obrero de la Federación Española de la AIT, en 1886 se crea la Cámara de Comercio de Zaragoza... Se consolidarían las ideas republicanas federalistas, y se producirían proclamaciones republicanas en algunas localidades como Barbastro o Sariñena. También se inicia un movimiento moderado de recuperación de 'lo aragonés' en unas minorías que tuvieron gran importancia por su empuje. En 1888 el Congreso de Jurisconsultos Aragoneses se reúne en una importante asamblea para el futuro del derecho aragonés. El Partido Republicano Democrático Federal de Aragón aprueba la Constitución Federal del Estado Aragonés (1883) considerado el primer proyecto de Estatuto de Autonomía. |
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El siglo XIX se cerraba políticamente con la alternancia en el gobierno de dos partidos, conservadores y liberales.
Así se acentuaron los defectos de la política española del momento: se favorecían los intereses de unos pocos, se amañaban los resultados electorales... Y
en Aragón se vivían las mismas convulsiones políticas que en el resto de
España: en 1868 la escuadra se pronuncia en Cádiz, y
Prim y Topete fuerzan la deposición y exilio de la reina Isabel II. En 1870 es proclamado rey Amadeo I de Saboya. En 1883 se proclama la Primera República, pero en 1984 el general Pavia disuelve las Cortes, y Martínez Campos proclama rey a Alfonso
XII, que muere en 1885... Las tendencias políticas aragonesas de la época son las siguientes: en Huesca la orientación del voto fue republicana y liberal, en Teruel fue claramente conservadora, y en Zaragoza se reparte entre ambas tendencias. El ideal regeneracionista que empezó a asumirse en aquellas décadas tuvo en el aragonés Joaquín Costa su máximo representante. Su famoso lema 'escuela y despensa' implicaba el deseo de renovación española y aragonesa, donde la educación debía adquirir una importancia primordial a la vez que urgía la reforma agraria. > |
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