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| SIGLO XVIII >> Los amantes de Oliete. 'El fin de una dinastía' |
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El siglo XVIII se iniciaba con la muerte de Carlos II sin dejar descendencia, lo que suponía la entronización en la corona de Castilla y Aragón de la dinastía francesa de los Borbones, lo que fue contestado por la dinastía de los Austria presentando al archiduque Carlos como sucesor al trono. Felipe V (IV de Aragón) ya había sido reconocido soberano de los reinos peninsulares, pero al poco tiempo la situación cambió. Primero Catalunya, más tarde Valencia y Mallorca, y por último Aragón abandonaron al rey borbónico y se pasaron al bando del archiduque. Era la guerra de Sucesión. Entre 1706 y 1707 buena parte de Aragón fue contrario a los Borbones, aunque esta postura no fue unánime en todos los lugares del reino. La entrada del duque de Orleans en Zaragoza (mayo de 1707) restauró en esta ciudad el orden borbónico. Enseguida Felipe V ordenaba los decretos de Nueva Planta. Se comenzaba a aplicar la nueva organización a Aragón, que terminaba con sus leyes e instituciones particulares. Era el fin del reino de Aragón, que a partir de ese momento quedó gobernado bajo las leyes castellanas. La falta de otras noticias destacables sobre Aragón en el resto de este reinado, ni en el de Fernando VI (1746-1759), demuestran la efectividad de la anulación política aragonesa. Con Carlos III (1759-1788) se conoce la primera queja oficial de Aragón frente a la pérdida de sus leyes e instituciones. Es el memorial de 'greuges' (agravios o quejas) presentado en 1760 al rey por los territorios de la antigua Corona de Aragón. Durante este reinado, y al igual que en la capital de España, surgió el conocido 'motín de Esquilache'. Algunos lugares de Aragón vivieron el año 1766 diversos levantamientos, especialmente grave fue el motín del pan o 'de broqueleros' en Zaragoza. |
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Este siglo XVIII que tan mal había empezado para Aragón conoció, no obstante,
una notoria recuperación económica en su segunda mitad, de manera especial en la producción agrícola. También destaca la recuperación demográfica:
empezó el siglo con unos 360.000 habitantes, y lo terminó con unos 650.000 gracias al ligero crecimiento económico y a la disminución de las crisis de mortalidad por epidemias. Al mismo tiempo, una activa minoría tuvo como objetivo mejorar la sociedad aragonesa: la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, con sede en Zaragoza (1776), que trabajó por y para Aragón, y su primera misión fue la revisión del estado real del territorio, para lo que realizó numerosos estudios e informes. Creación suya fueron escuelas de agricultura, artes, hilado, la primera cátedra de economía política... En el campo social abordó el tema de la beneficencia, pero sus logros más destacados fueron en el área económica, especialmente en agricultura (intentos de mejoras y de frenar el éxodo rural, información sobre nuevos cultivos y abonos, etc) y el artesanado e industria, sobre todo en la rama textil. Al mismo tiempo se terminaba el Canal Imperial de Aragón, proyecto iniciado en 1528. La obra, pensada para el riego pero también para la navegación, supuso la llegada del agua del Ebro a Zaragoza en 1784. Por aquellos mismos años Francisco de Goya triunfaba en Madrid con sus cartones para tapices, retratos, grabados, y otras muestras de su genio pictórico. |
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El señorío de OLIETE continuó perteneciendo a los Bermúdez de Castro hasta el siglo
XVIII, pero el fallecimiento en
1760 de
José Claudio Bermúdez de Castro sin dejar descendencia, hizo que la herencia pasara a su hermana
Jerónima, que con su matrimonio con
Bernabé Rebolledo de
Palafox traspasará la representación de esta casa a los Palafox, marqueses de Lazán, y cuyos hijos
José y
Luis destacarían años más tarde como oficiales en la Guerra de la Independencia contra Francia, y a cuya casa pertenecerá el Señorío de
OLIETE hasta el siglo XIX. Pero en 1764 aún era Juan Felipe Rebolledo de Palafox y Bermúdez el titular de todo el señorío de OLIETE, que a finales del siglo XVIII contaba con más de 1.400 habitantes. En cuanto al 'privilegio de infanzonía' de la villa de OLIETE, lo seguía disfrutando la familia Del Castillo, cuyos miembros fueron heredando los cargos de alcalde, notario, vicario, rector... En 1717 María Francisca Del Castillo se casó con Juan Valero de Líria, original de Torre la Cárcel; los padres de ella eran opuestos a este matrimonio, por lo que huyeron y fijaron su residencia en Torre de la Cárcel, donde tuvieron un hijo llamado Juan Valero de Liria y del Castillo, que en 1768, viendo como las propiedades del señorío de OLIETE quedaban en manos de administradores y colonos, regresó para ponerse al frente de ellas. Los tiempos de guerra y penuria no le ayudaron en esta empresa, y Juan Valero de Liria no logro superar la crisis en la que estaba sumergida la familia Del Castillo, y aún menos sus sucesores, que terminaron en la ruina. |
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