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| SIGLOS XV - XVI >> De Aragón a Castilla. 'La rebelión olietana' |
En 1410 fallecía el rey Martín I sin dictar testamento (su único hijo había muerto un año antes). Esto ocasionaba un serio problema sucesorio. En 1412 se elaboraron en Alcañiz las normas para la elección del nuevo monarca: nueve personas (tres de cada reino, Aragón, Valencia y Cataluña) se reunirían para tomar la decisión; ésta debía ser aprobada por un mínimo de seis votos, uno de los cuales, al menos, debía ser de cada uno de los reinos. La reunión tuvo lugar en Caspe, y el 28 de junio de ese mismo año se designó como nuevo rey a Fernando 'de Antequera', de la casa de Trastámara, que reinó como Fernando I de Aragón. |
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En 1430 a causa del apoyo que la familia Sesse prestó a la rebelión del Conde de Urgell contra Alfonso V, este les confisca el señorío de OLIETE y se lo concede, junto con Alcaine, Obón, y Alacón, a Berenguer de Bardaxi, jurista y posiblemente el principal artífice de la difícil resolución del grave problema dinástico de la Corona de Aragón, que proclamó como rey al castellano Fernando de Trastámara, y a quien este nuevo monarca premió nombrándole Justicia Mayor del Reino. |
En pocos años Aragón y Castilla serían gobernadas por los mismos monarcas. Así, cuando en 1479 el descendiente Fernando II 'El Católico', príncipe de Aragón y rey de Sicilia, fue nombrado rey de Aragón, ya llevaba cuatro años gobernando en Castilla gracias a su matrimonio con Isabel, infanta de Castilla y León. No se puede hablar de unión territorial entre Castilla y Aragón, cada Corona era independiente aunque ambas fueran gobernadas por los mismos reyes. Durante su reinado, tras diez años de guerra se conquistó Granada, último territorio musulmán en la Península Ibérica. También se llevó a cabo, con el apoyo y financiación de la corona, la expedición al 'Nuevo Mundo', el llamado 'descubrimiento' de América. Como rey de Aragón, Fernando procuró realizar las mismas modificaciones políticas que en sus posesiones castellanas estaban resultando efectivas: reforma en las elecciones para la Diputación y municipios, creación del Consejo de Aragón como principal órgano administrativo de la Corona, reformas sociales (dominar a la nobleza, potenciar a la 'clase media', liberar a los vasallos del poder señorial...), de orden público (creación de la Santa Hermandad) y de saneamiento económico. Pero en Aragón sólo unos pocos cambios triunfaron, y en su mayor parte de forma transitoria. Con los Reyes Católicos se introdujo en Aragón el tribunal de la Inquisición. Su implantación originó graves problemas, como la tremenda resistencia de la ciudad de Teruel o el asesinato de Pedro de Arbués, primer inquisidor de Aragón. La muerte de Fernando el Católico (1516) supuso el advenimiento de la Casa de Austria, cuyo primer representante fue Carlos I (y V de Alemania al ser elegido su emperador en 1519). Aragón se mantuvo bastante alejado, salvo en el pago de tributos, de la política imperial (guerras contra Francia, los protestantes y los turcos) y de las exploraciones oceánicas y conquistas en América. Aragón era un territorio pequeño en relación al resto de las posesiones de Carlos I, con escasa población y económicamente pobre, con grandes rivalidades entre las familias nobiliarias, graves tensiones sociales y una defensa a ultranza de sus instituciones propias. Se estaban gestando los graves problemas que explotaron en el reinado siguiente. |
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Hechos destacados en este periodo fueron el bautismo obligado de los mudéjares (1526) que pasaron a denominarse
'moriscos', cambios en la institución virreinal que suscitó recelos y resistencias, iniciación de la
Acequia Imperial (1528) para el mejor aprovechamiento del agua del Ebro, obra que no se terminó hasta el siglo XVIII. En 1547 las Cortes de Monzón tomaron dos acuerdos notables para el Derecho y la Historia: la puesta al día de los
Fueros de Aragón, y la creación del cargo del
Cronista del Reino. En 1553 el humanista aragonés
Miguel Servet publica 'Restitución del Cristianismo' donde describe la circulación de la sangre, y la intransigencia religiosa le lleva a la hoguera por orden de Calvino en Ginebra (Suiza). |
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Durante este periodo el señorío de OLIETE pertenecía a la casa de los
Bardaxi, quienes en el año 1500 otorgaron el 'privilegio de infanzonía' a
Don Antón del
Castillo, que como notario público del señorío y Alcalde del castillo de
OLIETE, habitaría en este junto a su familia por autoridad de
Doña Juana de Bardaxí y Cerdán. La antigua casa de los Del Castillo, de principios del siglo XVI, se encuentra en la plaza de la Iglesia y destaca por los caprichosos adornos de pórtico y columnas, por el patio interior de claro estilo plateresco y, naturalmente, por el escudo de la familia 'infanzona' esculpido sobre el portal. |
En 1556 abdicaba Carlos I y sus numerosos dominios pasaron a su hijo Felipe II (I de Aragón). Las tensiones acumuladas dieron lugar a los conflictos conocidos como las 'Alteraciones de Aragón': sublevaciones de vasallos contra señores (casos de Ariza, Monclús y Ayerbe), la crisis de Ribagorza (el Señorío más importante del reino), problemas entre montañeses (ganaderos y 'cristianos viejos') frente a moriscos (agricultores y 'cristianos nuevos'), enfrentamientos entre distintas localidades por cuestiones de pastos, ganados y aprovechamiento del agua, gran desarrollo del bandolerismo, problemas entre el rey y Teruel y Albarracín por cuestiones forales... |
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En OLIETE,
Berenguer III de Bardaxí, que heredó los bienes del señorío en
1492, tendría serios problemas con los
vasallos, que querían dejar de depender del señorío y pasar a la corona real, negándose a pagar ese año las contribuciones o tributos a su señor. Esta iniciativa se volvió a repetir el año 1560, y en esta ocasión, Juan de Bardaxí terminó con la revuelta deteniendo a un gran número de vasallos olietanos que, aunque hicieron llegar sus quejas al Real Consejo de Aragón, fueron enviados a la horca. |
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A estos problemas se suma 'el asunto' Antonio Pérez, antiguo asesor del rey Felipe II y ahora perseguido por la Inquisición, que en 1590 se refugia en Calatayud huyendo de esta e invocando su condición de aragonés para acogerse al 'derecho de manifestación' y ser trasladado a la cárcel de Zaragoza, impidiendo así ser apresado por alguaciles del rey. Los ejércitos castellanos tuvieron que dominar militarmente la capital aragonesa, y las represalias no tardaron en llegar: en 1591 el Justicia de Aragón, Don Juan de Lanuza, fue ejecutado sin ningún juicio por su defensa de la legalidad aragonesa. Un año después se celebraron varios autos de fe en los que fueron castigadas unas cien personas por su participación en el motín (condenadas a muerte, a galeras, a pagar fuertes multas o a recibir castigos corporales); finalmente, en las Cortes de Tarazona, Felipe I (II de Castilla) reforma parte de las instituciones aragonesas a su conveniencia. |
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