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| SIGLOS X - XII >> El Reino de Aragón y el Señorío de Oliete |
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El esplendor de la época de Al-Andalus, no exento de batallas entre fracciones musulmanas, así como contra los reinos cristianos del norte de la península y los francos centroeuropeos, terminó con la descomposición del califato de Córdoba en los conocidos como 'Reinos de Taifas'. Este momento de debilidad de los reinos musulmanes fue aprovechado por las milicias cristianas de castellanos, leoneses, navarros, aragoneses y catalanes, para lanzar una ofensiva sobre las fronteras árabes del valle del Duero y del Ebro. En ese momento, en los territorios cristianos de los Pirineos nacían los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza. El año 956 se establece la diócesis de Roda de Isábena en Ribagorza. La historia de Aragón como reino independiente comienza en el año 1035 con Ramiro I quién reúne los Condados cristianos de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza. A partir de 1063 y hasta 1134 le suceden tres monarcas que llevaron a cabo la gran expansión del reino aragonés desde la zona pirenaica hasta los ríos Ebro, Jalón y Jiloca: Sancho Ramírez estableció en Jaca la primera capital del Reino, a la que otorga los fueros en 1077. Pedro I conquistó los territorios de Huesca y Barbastro. Y Alfonso I 'El Batallador' (1104-1134) conquistó Zaragoza, Tudela, Tarazona, Daroca y Calatayud. |
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Comenzaba así la 'reconquista' cristiana de la península. Alfonso VI de Castilla toma Toledo, y
Alfonso I de Aragón presiona desde el valle del
Ebro.
La ocupación de un amplio espacio entre Tudela y Madrid, más las tierras de Huesca y Teruel, y la fortificación de las líneas del Jiloca y bajo Ebro ensancharán enormemente el Reino Aragonés.
En el siglo XII,
Alfonso I 'El batallador' combina entre sus nobles la concesión de fueros concejiles (Belchite, Calatayud, Daroca...), con los 'repartimientos' en los núcleos urbanos de Zaragoza, Tudela o Tortosa. A fin de preservar los intereses de la 'reconquista', se permite a los musulmanes conservar sus propiedades rurales, pero se les relega a los arrabales mientras los cristianos ocupan sus casa y las tierras no cultivadas. Tras la unión del Reino de Aragón al Condado de Barcelona, a través de la boda de Petronila (hija de Ramiro II) con Ramón Berenguer IV, este continuará la buena racha del reino con la conquista de Sariñena, Pina y Ontiñena, pero especialmente con la conquista del bajo Ebro (Tortosa), bajo Segre y Cinca (Lérida, Fraga, Mequinenza) y bajo Aragón (Alcañiz), zona que le sirvió para hostigar a los musulmanes de Levante. También firmó con Castilla el tratado de Tudillén, donde se fijaron las futuras zonas de expansión de los respectivos reinos. |
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La conquista de OLIETE por los ejércitos cristianos se data entre 1162 y 1171, basándose en el documento por el que Alfonso II entrega Alcañiz y un extenso territorio a la Orden de Calatrava en 1179, primera referencia documental en la que aparece citada la villa de OLIETE, y que dice así: '...El sicut dividit terminos cum Montealbano et de Ovon et de Oliet et de Aninno et de Albalat et de yxar…'. No se conoce el estado en que quedó OLIETE tras la conquista, tampoco el señor feudal que se hizo cargo de la villa, según la Ley de Sobrabe que obligaba al rey a dividir las conquistas entre los nobles y señores que luchaban junto a él. |
En 1169 el rey Alfonso II, hijo de Petronila y Berenguer VI, conquista Teruel, y en 1177 le otorga un Fuero para poblar esa problemática zona, de dura climatología y expuesta a los contraataques musulmanes. Había que ofrecer sobresalientes incentivos: tierras, igualdad de todos los vecinos ante la ley, perdón a cualquier delito cometido anteriormente, posibilidad de enriquecerse con el botín tomado a los islámicos y de conquistar el territorio que se asignaba, autonomía concejil, etc. Navarros, castellanos, franceses y gentes del Pirineo se acogieron a esta excepcional oferta. Al finalizar el reinado de Alfonso II sólo faltaban incluir algunos puntos como Mora y Rubielos y la anexión de Albarracín, señorío independiente en poder de la familia navarra de los Azagra desde 1170, que se vinculó al reino de Aragón a partir de 1284. Hacia la mitad del siglo XII el reino catalán-aragonés avanza sobre la costa levantina. Las conquistas del nuevo rey, Jaume I, cierran la expansión del Reino en la península; a partir de ese momento comenzará su expansión por el Mediterráneo: Mallorca, Cerdeña, Sicilia, el reino de Nápoles, los ducados de Atenas y Neopatria... En ese momento el Reino de Aragón se compone en realidad de tres reinos, Aragón, Catalunya y Valencia, que tienen sus propios parlamentos y se reúnen por separado, aunque con la asistencia de funcionarios designados por el rey. Esta 'autonomía' exigió el nombramiento de un virrey o lugarteniente en los lugares donde no se encontraba el monarca; el cargo se elegía entre algún miembro de la familia real, y de él dependían los gobernadores de las regiones de los distintos territorios, a su vez divididos en demarcaciones más pequeñas: las 'veguerías' comarcales, y las 'bailás' locales. |
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